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di Leticia Costa Delgado

L'immigrato generico esiste solo nei pregiudizi

LeticiaCosta(il testo che segue è il testo preparato per l'intervento al Seminario 'Prove di Dialogo' del 10 giugno 2010 in lingua spagnola. In fondo ad esso ci sono: Il video in lingua originale, la trascrizione della traduzione italiana e il video con la traduzione italiana)

Mi nombre es Leticia Costa, soy Licenciada en Comunicación Social. A modo de presentación, les cuento que mi país, Uruguay, cuenta con poco más de 3 millones de habitantes y está ubicado al sur del continente americano, entre los territorios de Argentina y Brasil.

Mi experiencia laboral se ha concentrado en la radio y el periodismo escrito. En radio, trabajé un año y medio como coordinadora de programación de Radio María Uruguay, donde también conduje un programa periodístico matutino. Y en el área del periodismo escrito, trabajé en Universia, un portal de Internet dirigido al público universitario. Allí me desempeñé como redactora de noticias, tanto generales como educativas, desde 2007 hasta febrero de este año.

Mi última experiencia laboral estuvo vinculada a mi tesis de grado. Luego de años de postergarla por trabajo, finalmente la entregué y la aprobé antes de venir. El tema en el que trabajé fue la inmigración de los ciudadanos de mi país hacia España, principal destino de la emigración uruguaya hacia Europa. La emigración es un tema importante para nosotros, porque se estima que son más de 700.000 los uruguayos que viven en el exterior. Esta cifra representa al 22% de nuestra población. Como ustedes saben esto es una tendencia de toda América, se cuentan en miles los latinoamericanos que llegan a Europa buscando mayores oportunidades. Ustedes lo viven desde el otro lado, he leído que Italia cuenta con más de cuatro millones de extranjeros…

En un tema de tanta actualidad, a mí me preocupaba saber cómo vivían los uruguayos en el exterior, qué pasaba después que salían del país. Y para mi sorpresa, me encontré con una cantidad de matices diferentes, que pusieron en duda muchos preconceptos presentes en la sociedad, y en los medios de comunicación en general. Por ejemplo, la mayoría de los uruguayos creemos que los inmigrantes asumen trabajos en el área de los servicios, como empleados de hoteles, bármanes o limpiadores. Sin embargo, no todos lo hacen. De hecho solo el 50% de los inmigrantes uruguayos asume empleos para los cuales está sobrecalificado. Y los que efectivamente los aceptan tienen posiciones diferentes frente al tema. Unos los consideran un medio de vida, otros lo ven como algo humillante y otros los aceptan pero solo temporalmente.

Otra imagen frecuente es que los inmigrantes viven añorando a su país. Somos muchos los que vemos al inmigrante como una víctima que vive añorando su tierra. Muchos sí lo son, porque viven en condiciones de explotación terribles, pero muchos no. Hay latinoamericanos a los que no les resulta traumática la instalación en Europa. Y que tampoco están deseando volver a sus países o regresar a los hogares de sus familias.

En mi investigación, descubrí historias hermosas sobre la integración entre ciudadanos inmigrantes y europeos. Descubrí que más allá de las políticas de gobierno, las personas interactúan en el barrio, en el trabajo, en los apartamentos compartidos, y logran aceptarse unos a otros. Y así se van integrando a la sociedad.

Conocí vecinas que al sentarse a la mesa para compartir una comida típica, se olvidaron de sus prejuicios. Fue tal la gratificación de que los invitaran a cenar, y que les mostraran cómo se cocinaban los alimentos de su tierra, que empezaron a aceptar sus diferencias culturales. Conocí historias similares en torno a la música. Al compartir sus canciones más representativas, o al conocer sus expresiones e incluso sus respectivas lenguas, empezaron a entender sus formas de razonar y de relacionarse.

¿A dónde quiero llegar con esto? La realidad es variada, es diversa, está en nosotros que  sepamos transmitirla. Está en nosotros que tengamos ganas de buscar algo más que los preconceptos que traemos. Algo más que los preconceptos que están presentes en nuestra sociedad. Porque los medios en sí, están integrados por personas comunes y corrientes como cualquiera de nosotros.

Personalmente, no creo que los medios masivos sean los culpables del egoísmo, de la frialdad de la sociedad, del consumismo per se. Creo que están inmersos en una sociedad, creo que se alimentan de sus valores y los retroalimentan. Si en general, los mensajes pacíficos y esperanzadores resultan cúrsiles y si la mayoría de las personas son desconfiadas, en los medios de comunicación no vamos a encontrarnos con personas diferentes. Son los mismos ciudadanos de carne y hueso que a través de esos ojos ven la realidad, y a través de esos lentes la transmiten. Y conforme ellos piensan así, (y hablo de ellos, pero somos nosotros mismos), conforme pensamos así, utilizamos esos mismos criterios a la hora de seleccionar las noticias, elegir los encuadres, o editar nuestros programas.

Yo creo, y estoy convencida, de que hay historias muy buenas para transmitir. Pero hay que ser creativos para buscarlas y para narrarlas. Porque los medios son empresas, y si las historias no venden, no se transmiten y las personas no las conocen. Pero si por el contrario, la historia atrae al lector y al televidente, es posible que atraiga a los auspiciantes. Y si atrae a los auspiciantes atraerá al editor o al jefe de informativos.

Considero que hay otra forma más de buscar cambios en los medios de comunicación y es modificar los modos de relacionarnos. No solo entre compañeros sino con las fuentes, con la competencia y con el público. Porque si vamos a una conferencia de prensa y no prestamos atención a lo que se dice, o solo hablamos mal de los colegas, retroalimentamos una mala imagen de los periodistas. Pero si escuchamos, si atendemos, si nos preocupamos por averiguar más que lo que nos dicen, si observamos, si trabajamos con rigor y con respeto, transmitimos otra forma de ejercer la profesión. Y también le damos ganancias al medio, porque mañana nos pueden elegir para darnos una entrevista, o contarnos una primicia. Y tarde o temprano el propio medio lo percibe, y eso genera credibilidad para plantear otra forma de hacer una nota, o de dar un mensaje.

Los medios de comunicación son apasionantes, porque su materia prima surge de las cosas que hacen a nuestra vida cotidiana. Pero claro, muchas veces el trabajo diario, la rutina, los compromisos, la agenda, nos hacen imposible innovar, o generar historias atractivas, diferentes. Y nos olvidamos de qué es lo que nos atrae de nuestra profesión.

Nos olvidamos de que la comunicación en sí es un campo laboral maravilloso. Escribir, elaborar ideas, investigar, ordenar y transmitir una historia es maravilloso. Sentarte con un entrevistado, con una persona que se dispone a contarte una historia sobre su vida y te cuenta detalladamente sus vivencias personales, porque confía en que lo transmitas, es maravilloso. Poder hacer volar la imaginación y pensar cómo narrar algo, y hacerlo con una sucesión de imágenes breves que juntas arman un relato, es mágico. Y así podríamos seguir con cada una de las áreas de la comunicación. Para el que siente el placer en el pecho cuando comunica algo, los medios son un regalo, porque son herramientas para que esa vocación se materialice.

Es necesario que creamos que hay cosas interesantes para contar, que las personas tienen cosas interesantes para transmitir. Aunque lo hagamos de vez en cuando, entre las notas que tenemos fijadas, es necesario que nos demos el gusto de hacer esa entrevista o buscarle el enfoque positivo o diferente a ese artículo que nos resulta tan aburrido... Es necesario que encontremos otra forma de ejercer la profesión para que la audiencia no vea en nosotros a personas manipuladoras de la realidad, sino a canales de transmisión de lo que sucede en la vida cotidiana. Es necesario para que nosotros mismos recordemos y creamos que los medios de comunicación valen la pena. Para que recordemos que, efectivamente, son instrumentos para construir la unidad.

Video in spagnolo, preceduto da una introduzione di Paolo Loriga in italiano:

Video_Costa

 

Video con traduzione italiana (trascrizione della traduzione italiana)

Video_Costa