
A continuación compartimos la experiencia de Binky, de Filipinas, presentada originalmente durante el último encuentro virtual de la Comunidad de Comunicación y Medios (foto), celebrado el pasado 12 de septiembre. A esta presentación le siguió un magnífico diálogo sobre el impacto de la Inteligencia Artificial en la vida de las personas, en particular en el trabajo de los profesionales de la comunicación. Al encuentro asistieron jóvenes y adultos procedentes de Brasil, Argentina, Italia y Filipinas.
«Soy Binky, de Filipinas, y trabajo como gestora de programas para una ONG nacida del carisma de la unidad del Movimiento de los Focolares. Para alcanzar nuestro objetivo de fraternidad universal, ayudamos a los estudiantes beneficiarios a continuar sus estudios educación y ofrecemos servicios y una formación integral a sus familias y a las comunidades a las que servimos.
Como parte de nuestro programa, brindamos formación mensual a nuestros estudiantes y a los padres beneficiarios con el objetivo de capacitarlos para mejorar sus situaciones con dignidad. Planificamos los temas de estas sesiones junto con ellos y evaluamos cada encuentro para comprender el impacto que tienen en sus vidas.
Un tema recurrente en nuestras sesiones mensuales de formación es la comunicación: se ha hecho cada vez más evidente que nuestros beneficiarios —especialmente los más jóvenes— no saben comunicarse eficazmente con sus familias y sus compañeros. En los últimos tres meses, los temas tratados han abarcado desde la comunicación eficaz hasta la no verbal y, más recientemente, la creciente presencia de la inteligencia artificial (IA) en la era digital posterior a la COVID. Sentimos que debíamos centrar nuestros esfuerzos en acompañar a nuestros estudiantes y a sus familias para que aprendieran a utilizar la IA y las redes sociales en favor de una comunicación ética; esto dio lugar a una colaboración con New City Philippines para organizar un seminario titulado «IA para la verdad y el diálogo: impulsar voces jóvenes para una comunicación auténtica», con un enfoque en cómo la IA moldea la cultura filipina moderna, el impacto de la IA y el uso de las redes sociales en los jóvenes y cómo la comunicación puede construir puentes, inspirándose en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
Como resultado, muchos comprendimos cómo la IA se ha convertido en una extensión del entorno en el que vivimos, moldeando nuestra cultura y nuestras perspectivas tanto positiva como negativamente; las conclusiones de los talleres posteriores al seminario reflejan un mensaje común: la IA debe tratarse como una herramienta que nos ayude a conectar con los demás, pero, en última instancia, no debe dictar cómo debemos actuar y comportarnos como seres humanos.
Personalmente, me inspiró la participación de nuestros jóvenes estudiantes, quienes comprendieron el valor de las diversas formas de comunicación —ya fuera mediante palabras o acciones, en pantalla o cara a cara— y entendieron que, aun con los múltiples recursos tecnológicos creados por el ser humano para el ser humano, lo fundamental es nuestra propia condición humana; es ella la que nos permite discernir y decidir cómo utilizar dicha tecnología, pues, tal como expresó una de las jóvenes. participantes en aquel seminario: la IA nunca debería reemplazar nuestra humanidad.





